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Teo retuvo aire como si fuera a suspirar, pero no lo hizo.
Lo dijo con suavidad, sin expresión en la cara.
Todo esto se sabía más por la leyenda tejida en torno a Teresa Mendoza que por datos precisos; de modo que, para iluminar aquella parte de su biografía, viajé a la capital del estado de Sinaloa, en la costa occidental y publicar anuncios contactos gratis frente a la embocadura.
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Epílogo Teresa Mendoza compareció a las diez de la mañana en la Procuraduría General de justicia del Estado, con la calle Rosales cortada al tráfico por camionetas militares y soldados con equipo de combate.
Y sin embargo, pensaba al fin.


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